Copales Zoques: La Magia de las Resinas Ceremoniales de Chiapas” “Descubre el legado ancestral de Chiapas a través de las resinas sagradas que conectan con lo divino.

2026-05-27 06:02:00

El árbol sagrado que une a seis pueblos de la Depresión Central: Tuxtla Gutiérrez, Copoya, Berriozábal, San Fernando, Ciudad de Ocozocoautla y Suchiapa.

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS.- María Luisa Gómez aprendió a sahumar observando a su madre en sus rutinas matutinas. Cada día, ella presenciaba cómo su madre encendía el carbón, partía la cáscara de copal y la colocaba sobre la brasa, mientras se desplazaba por la casa dejando un rastro de humo fragante. “No es difícil, solo se necesita la lumbre”, expresa. En la actualidad, todos los días, María Luisa replica este gesto en una de las seis comunidades zoques de la Depresión Central de Chiapas, donde el copal sigue siendo, más de cinco siglos después, el árbol sagrado que une a este pueblo indígena.

Este ritual matutino, el de María Luisa y de cientos de otras personas, fue el objetivo de la investigación realizada por la doctorante en etnobotánica, Alejandra Janeth Díaz-López, quien entre 2022 y 2024 exploró seis comunidades zoques. Su investigación abarco mercados, ceremonias y altares en localidades como Tuxtla Gutiérrez, Copoya, Berriozábal, San Fernando, Ciudad de Ocozocoautla y Suchiapa. Conversó con 102 individuos que recolectan, comercializan o utilizan el copal. El resultado de su estudio rompió el silencio en torno a un tema que había sido relegado: “el sur también existe”.

Cuatro árboles, un mismo nombre: copal

En Chiapas, existen al menos 17 especies del género Bursera, que es el grupo botánico correspondiente a los copales. Las comunidades zoques de la Depresión Central utilizan principalmente cuatro de estas especies, cada una con un nombre local que evidencia sus características distintivas, como su forma, corteza o aroma:

  • Copal de hoja menuda (Bursera bipinnata): un árbol de hojas pequeñas, en forma de helecho, cuya resina blanca emana un aroma suave. Es muy valorada en la región.
  • Copal de hoja ancha o copalillo (Bursera excelsa): un árbol de tronco liso y grisácea, con una resina amarillenta rica en un aroma amaderado fuerte.
  • Copal de zope (Bursera diversifolia): destaca por sus hojas medianas y una resina que va de blanco a amarillo, con un aroma intenso y envolvente.
  • Copal de zope negro o estoraque (Bursera tomentosa): conocido por su altura, tronco recto y hojas con textura afelpada.

Aunque quienes recolectan, venden y queman copal no tienen formación botánica académica, son capaces de reconocer las diferencias entre estas especies con notable precisión. Observan aspectos como el tamaño del árbol, la textura de la corteza y el color de la resina, lo que demuestra un conocimiento ancestral que está respaldado por la investigación de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH).

Una tradición sostenida por seis comunidades

La Depresión Central es reconocida por sus selvas bajas caducifolias, ubicado a entre 200 y 650 metros sobre el nivel del mar. Aunque la población que habla la lengua zoque ha disminuido drásticamente, estas seis comunidades se mantienen como núcleos culturales vivos, según el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

De las 102 personas entrevistadas, 81 son mujeres y 21 hombres. Este balance no es casual, ya que el acto de sahumar con copal se ha convertido en una tradición predominantemente femenina. Las madres y abuelas transmiten este conocimiento a las nuevas generaciones. Por otro lado, la recolección del copal es esencialmente masculina, ya que son los hombres quienes atraviesan kilómetros de cerros para localizar los árboles.

Cinco usos, un solo humo

La investigación demostró que existen cinco categorías de uso del copal en estas comunidades. El más mencionado, con 96 referencias, es el uso ritual religioso, seguido por el ritual de purificación (20), el medicinal (13), el aromatizante (10) y el repelente de mosquitos (5). El sahumerio es un acompañante constante en todo el calendario católico zoque, vinculándose a festividades como la Semana Santa, el Día de la Santa Cruz y las celebraciones a la Virgen de Guadalupe, entre muchas otras.

En Suchiapa, la festividad del Corpus Christi, que se celebrará en 2026 el 4 de junio, destaca por la danza del Calalá, donde danzantes, caracterizados como tigres, venados y otras figuras, marchan entre nubes de humo fragante. Además, en Tuxtla, las familias sahúman alrededor de las tumbas del Panteón Municipal durante los primeros días de noviembre, mientras que en otras localidades, el sahumerio del 3 de mayo es utilizado para bendecir las siembras.

Del cerro al altar: cómo se obtiene el copal

La recolección de copal se concentra principalmente en Berriozábal, Tuxtla Gutiérrez y Ciudad de Ocozocoautla, donde la técnica tradicional conocida como “raspado de árboles” se transmite a través de generaciones. Utilizando machetes, hacen incisiones en los troncos de los árboles con medidas que oscilan entre 40 y 70 centímetros de longitud y 20 a 30 centímetros de ancho. Recogen la corteza y, tras ocho días, regresan para recolectar la resina que se ha acumulado.

A pesar de que un copalero puede raspar hasta 30 árboles en un día, su técnica es más rústica en comparación con otros métodos más sofisticados usados en el centro de México. Sin embargo, los estudios de UNICACH sugieren que este método “simple” ha permitido que las poblaciones de Bursera se mantengan vivas y productivas en Chiapas.

El estoraque: la marca registrada del sur

En los mercados de las comunidades mencionadas, se pueden encontrar seis presentaciones diferentes de copal. La resina pura, conocida como “lágrimas” o “gotas”, es la más costosa y puede llegar a costar entre 900 y 1,200 pesos por kilogramo. Sin embargo, lo que realmente distingue a Chiapas es el estoraque: discos planos hechos a mano, mezclando resina derretida con polvo de cáscara y azúcar, un producto exclusivo de la región que no tiene comparación en otros estados.

Este producto único se venderá en octubre, coincidiendo con el Día de San Judas Tadeo y el Día de Muertos, mientras que diciembre es otro mes destacado en términos de demanda.

El conocimiento que viaja por las generaciones

La mayor parte de los entrevistados afirmó haber aprendido sobre el uso del copal al observar a sus madres, abuelas y tías. Sin embargo, esta transmisión de conocimiento enfrenta retos, ya que las nuevas generaciones muestran menos interés en mantener estas prácticas. “Ahora es más fácil usar las varitas ya preparadas, pero no tienen el mismo aroma”, confiesa Noemí Hernández, una de las entrevistadas.

Una herencia biocultural única

El estudio culmina con una clara recomendación: es fundamental que las comunidades zoques de la Depresión Central dialoguen con el ámbito académico. La fusión de sus conocimientos prácticos con la investigación universitaria puede resultar en estrategias sustentables que beneficien a ambas partes, convirtiendo su legado cultural en un recurso invaluable que continúa ante la adversidad del tiempo.